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¿Sos o te hacés?

Parece una distinción semántica sin ninguna otra implicancia, pero no lo es. Al contrario, la diferencia entre ser y hacer es abismal y muy poderosa.

Creo que tenemos serios problemas en el uso de estas palabras que inconscientemente usamos a menudo sin tener en cuenta las importantes consecuencias que acarrean. Empecemos en primer lugar por definir qué significa cada término.

Ser

Ser es sinónimo de identidad. Conforma lo que nosotros creemos, nuestros valores. “Soy arquitecto, soy gordo, soy ansioso, soy judío, soy una buena persona, soy limitado, etc…”. Muchos de estos rótulos los generamos nosotros mismos. Otros son impuestos por otros. “Pepito es un tonto, Pirulo es un capo”.

Ser es una condición permanente, es decir, “Soy ansioso”, lo fui, lo soy y lo seré. Además, como el ser está unido a la identidad de la persona, si se pierde ese ser, la persona pierde su identidad. Por ejemplo, si yo me defino como Gerente de una Multinacional, y por esas casualidades de la vida la empresa me echa, ¿quien soy yo ahora?

Estar o Hacer

En cambio, estar o hacer es temporal. “Estoy gordo, estoy ansioso, estoy feliz, estoy deprimido, etc… o, hago tonterías, hago milagros, construyo casas, trabajo en una multi, etc…”. Es decir, uno puede tomar un estado o hacer algo y después cambiar. No existe tal sensación de pérdida. Estar refleja una situación, hacer denota un comportamiento. Estar o hacer no es una etiqueta, es tan solo una descripción/percepción de la realidad.

Las etiquetas negativas pueden producirnos grandes daños.

La diferencia

¿Es lo mismo decir “Soy gordo” a “estoy gordo”? En absoluto. En este ejemplo estar gordo significa tener unos kilos de más que tranquilamente podrían bajarse con un poco de esfuerzo y dedicación. Sin embargo ser gordo es permanente. No importa los esmeros o dietas o miles de intentos. Tarde o temprano se volverá al origen, es decir a ser gordo, porque “eso es lo que  la persona es”. En otro ejemplo, no es lo mismo decir “soy ansioso” a “yo me pongo ansioso”. Si yo me pongo ansioso significa que tengo el control sobre el problema. Si yo me pongo también me puedo no poner ansioso. En el otro caso, mi percepción es que está escrito en mi ADN. Nada que haga lo puede cambiar.

Esto aplica también a los terceros. A través de los comportamientos ajenos solemos poner rótulos a los demás. Y al hacerlo, ¿qué esperamos que suceda si decimos estas cosas? ¿Es posible así un cambio?

No sos eso que decís que sos…

Ustedes solos se darán cuenta lo peligrosos que son estos rótulos de identidad. Son mensajes directos con pase libre hacia lo más profundo de la persona que modelan el comportamiento futuro.

Y en lo que respecta a nosotros mismos, considero que son un mecanismo de autoboicot, tal como hablaba hace unos días. Si soy así, no puedo cambiar, entonces no hago nada al respecto. Conformismo, destino, seguridad, status quo, comodidad…

La línea más famosa de Shakespeare decía “Ser o no ser! Esa es la cuestión”.Voy a hacerle honor a William y de ahora en más me propongo y les propongo quitar todos los rótulos negativos de nuestro vocabulario. Ya NO SOY eso que no me gusta. Ya NO SOS eso que no me gusta. Nunca más. En su lugar, detectemos esa conducta negativa y pensemos cómo cambiarla.

El peligroso efecto de las etiquetas
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