Todos hemos caído en la trampa alguna vez. Sin querer queriendo, como decía “El Chavo”. 

Y claro, su efecto analgésico es muy tentador: provee alivios efectivos de corto plazo, ciertamente. Durante un tiempo (tal vez años) uno puede escapar de la dura realidad que tiene enfrente. Pero por más que los problemas se tapen, no se arreglan. 

El círculo de la estupidez emocional hace estragos en nuestras vidas, nos entierra en pozos de mediocridad y altos niveles de angustia que no sirven para nada. ¿De qué se trata? ¿Por qué es malo? ¿Cómo podemos enfrentarlo?

Condiciones Iniciales

Para que el círculo de la estupidez emocional entre en acción hace faltan algunos elementos. Más o menos funciona así:

Todo empieza con una situación que enciende emociones negativas. Por ejemplo, en el trabajo, el jefe nos exige sumar una tarea que implica una sobrecarga muy grande, insumiendo horas de la vida personal.

Esta situación no debería desencadenar en estupidez emocional en sí, pero nuestras creencias operativas tienen un programa que dice “no está bien decirle que no al jefe”, entonces accedemos. Esta creencia proviene de otra más profunda que es el miedo, miedo a quedar mal, miedo a estancarse, miedo a perder el trabajo, etc. Por lo tanto al aceptar, empezamos a sufrir, volvemos tarde con culpa, tenemos problemas en casa, la pasamos mal en el trabajo, etc, etc. 

Ya tenemos el terreno preparado para que la estupidez emocional salga a la cancha. Porque si por ahora la situación es adversa, el círculo hace que se sea muchísimo peor. 

El trío tóxico

El primer disparador del círculo es la negación de un hecho esencial. Siguiendo nuestro ejemplo sería decirnos: “no es para tanto, son sólo un par de horas”. En realidad, si estamos sufriendo, “es para tanto”. Pero la negación reporta beneficios de corto plazo, por ejemplo, no tener esa conversación incómoda con el jefe. Como resultado, caemos en la trampa. 

Al negar el problema no hay problema para arreglar. Como acto seguido entra en escena el engaño, y creamos una realidad paralela que nos evita también confrontar los hechos que nos dan miedo. En nuestro caso sería decirnos por ejemplo: “todos los que están en un puesto como el mío trabajan esta cantidad de horas”. ¿¿¿Cuál es la fuente de esa información??? Claramente, el (auto)-engaño intensifica la negación de los hechos y acelera el daño del círculo.

El último componente es la culpa, es decir, depositar la responsabilidad de la situación en otra persona o evento exterior. En nuestro ejemplo, atrapados ya en la estupidez emocional, el único responsable del sufrimiento personal y familiar es el jefe. Uno es una pobre víctima de la situación. Bajo esta perspectiva claramente no hay salida. 

¿Cómo romper el círculo? 

Resumiendo: ante una situación adversa se niega la realidad, gran mecanismo de defensa para confrontar los hechos y pagar el costo. A continuación se crea una realidad alternativa de engaño que nos permita racionalizar el comportamiento errado. Por último se deposita toda la responsabilidad del problema en otro. 

Salir de la trampa no es fácil pero posible. Consiste en primero identificar el círculo. Luego hacer un giro de 180° asumiendo completamente la responsabilidad de la situación, reconociendo los beneficios (de corto plazo) pero más que nada los perjuicios de largo plazo autoinflingidos, tanto a uno como a su entorno. Por último, sin más escapatoria, hacer lo que se debería haber hecho al principio: confrontar la incómoda realidad y buscar una solución sostenible. 

No hay ningún misterio, son soluciones simples, pero muy difíciles de implementar. Porque toda solución empieza con identificar el círculo, que por su propia forma de operar, hace todo lo posible por permanecer oculto. Por lo tanto, prestemos más atención a las situaciones que nos angustian. Es posible que, sin querer queriendo, estemos atrapados en su perversa dinámica.

Saludos, Maxi.

PD: Este artículo está basado en el libro “Estupidez Emocional” de Carl Alasko.

El círculo de la estupidez emocional
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4 pensamientos en “El círculo de la estupidez emocional

  • abril 19, 2020 a las 6:16 pm
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    Es muy interesante tu punto de vista. La lástima – para ciertos casos- dónde los líderes/jefes imponen objetivos inalcanzables, para cumplir a su vez con los objetivos de sus superiores y al momento de bajar línea al equipo; solo da lugar al equipo sumergirse al espiral de violencia o acatar la instrucción y evitar posteriormente represalias.

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    • abril 20, 2020 a las 11:44 am
      Enlace permanente

      Hola Patricio, hay de todo. Al menos conociendo estas distinciones uno puede ya tener más claro con qué personas trabaja.

      Muchas gracias por comentar !

      Responder

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